Museo Virtual

Claude, Georges

Patente nº 25375
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Patente nº 100733
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Patente nº 114518
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Claude, Georges (1870-1960). Químico francés. Nacido en París, se diplomó en la Escuela Superior de Física y de Química Industrial (1887), donde tuvo como profesor a Jacques-Arsène d’Arsonval (1851-1940). Como ingeniero de la Compaigne Française Thompson-Houston, Claude desarrolló en 1897 un proceso de gran pureza para licuar mediante acetona el acetileno, consiguiendo que éste (un gas caro y muy inflamable) pudiera ser producido y almacenado a bajo coste, así como transportado con seguridad, lo que permitía su aplicación intensiva en la industria, donde era (y es) utilizado para cortar y soldar metales. En posteriores investigaciones, en 1899, Claude descubrió un método para licuar el aire a fin de separar fraccionadamente gases como el oxígeno y el nitrógeno (también neón, argón, xenón y criptón) gracias a sus diferencias de volatilidad a bajas temperaturas, produciéndose además gran cantidad de calor al ser regasificados, por lo que podían emplearse como fuentes de energía en motores de combustión. Este nuevo procedimiento de licuefacción de gases superaba a otros ya existentes como los de Carl von Linde (1842-1934) en Alemania, Heike Kammerlingh-Onnes (1853-1926) en Holanda, William Hampson (1859-1926) y James Dewar (1842-1923) en Gran Bretaña o Louis Paul Caitellet (1832-1913) en Francia. Sin embargo, los experimentos de Claude fracasaron por falta de recursos económicos. Gracias a la ayuda de su amigo Paul Delorme (1868-1956), obtuvo en 1902 el capital necesario para crear una empresa: L’Air Liquide, Société pour l’Étude et l’Exploitation des Procédés Georges Claude. En 1907, Claude patentaba otro descubrimiento importante al comprobar que un tubo relleno de neón producía una intensa luz roja al aplicársele electricidad.  Habían nacido las luces de neón, antecedente de los actuales tubos fluorescentes. En 1910, el nuevo invento era presentado públicamente con enorme éxito en las calles de París, perfeccionado con un filtro de carbón vegetal para purificar el gas (y luego con un electrodo específico patentado en 1915). Aplicadas principalmente en rótulos y escaparates, las luces de neón dieron fama internacional a su inventor, que en 1915 formaba la empresa Claude Neon. En 1913, en colaboración con Arsonval, investigó las posibilidades militares de los gases, diseñando minas, bombas y cañones (ya en plena guerra mundial). En 1917, mejoraba el procedimiento del alemán Fritz Bosch (1868-1934) para producir amoníaco, entonces fundamental en la fabricación de explosivos, por lo que fue premiado con su ingreso en la Academia de Ciencias (1924). A lo largo de la década de los 20, desarrolló un sistema para separar el hidrógeno empleando monóxido de carbono como refrigerante que permitía al hidrógeno constituirse en un eficiente lubricante de motores. A partir de 1926, basándose en investigaciones anteriores de Arsonval y en colaboración con el ingeniero Paul Boucherot (1869-1943), centró sus trabajos en la producción de energía a través de un método realmente ingenioso, precursor de las energías alternativas. Se trataba de extraer energía eléctrica a partir de las diferencias de temperatura entre las aguas marinas profundas y de superficie. Tras construir en 1928 una pequeña planta experimental en Ougrée (Bélgica), en 1930 fue instalada otra mayor en Matanzas (Cuba) con la idea de producir los 25.000 kw necesarios para abastecer una ciudad de 25.000 habitantes. Sin embargo, por diversos accidentes el proyecto fracasó, siendo la energía generada tan sólo de 22 kw. Posteriormente (1935), lo intentó de nuevo a 100 km de las costas de Rio de Janeiro (Brasil), a bordo del barco “Le Tunisie” (de 10000 tn), pero el fuerte oleaje impidió el experimento, aunque tuvo como recompensa menor la producción de 2000 tn de hielo. En 1943, Georges Claude dejaba L’Air Liquide. Militante desde 1919 en el partido de extrema derecha Acción Francesa, simpatizó con el régimen títere de Vichy tras la ocupación de Francia por los alemanes (1940), por lo que fue arrestado en 1945 y condenado a cadena perpetua. Puesto en libertad en 1950, murió en Saint-Cloud (Francia) a los 89 años.

Autor: Juan Ignacio Radic Vega

Editor: Luis Fernando Blázquez Morales